Una mirada a la historia del documental latinoamericano de la mano de Gómez, Sarmiento y Rodríguez

Escrito por Marta Selva. Drac Màgic Jueves, 19 de Noviembre de 2015 16:01

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Cultura - Cine

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De cierta manera, Sara Gómez. (Cuba, 1974)

Casa América y la Mostra Internacional de films de Dones han presentado este último mes de octubre una programación alrededor de una serie de producciones significativas de tres de las más reconocidas documentalistas latinoamericanas.

 

La tradición documentalista de Latinoamérica se ha caracterizado, en la mayoría de ocasiones, por mantener viva una visión crítica hacia las diversas realidades de donde surgen, también para con sus contradicciones sociales, políticas, culturales y económicas incidiendo especialmente y de manera comprometida en relación a aquello que concierne a la garantía de los derechos humanos.

Un cine que ha articulado de forma absolutamente desacomplejada su empatía con los conflictos de su entorno con la voluntad de formar parte del debate, contribuir a explorar sus causas, verdades y mentiras; rehuyendo ya sea el registro documental desafecto o en su caso tratamiento espectáculo de televisivo que encontramos a menudo en numerosas producciones.

Asimismo y dentro de esta tradición documentalista que de manera inequívoca y a lo largo de la historia ha ido optando, y también opta todavía, por comprometerse con y en el núcleo mismo de los problemas que investiga, se revela también una corriente estilística y argumental que ha incorporado de forma ejemplar la perspectiva de las mujeres en el centro de la enunciación. Sin eufemismos.

De Cierta manera, El hombre Cuando se hombre y Amor, mujeres y flores confluyen plenamente en las líneas del activismo como lo hemos descrito y podríamos considerarlos también un ejemplo característico de estas estrategias que han hecho del documental un instrumento y un agente activo de la lucha política.

 

 

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 El hombre cuando es hombre, Valeria Sarmiento. (França/Alemanya 1982)

 

 

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Amor, mujeres y flores, Marta Rodríguez i Jorge Silva. ( Colòmbia, 1989)

 

 

 

Revisar el trabajo de estas obras significativas, nos permite reencontrarnos y reconocer una manera considerar el trabajo fílmico firmemente comprometido con la voluntad de trabajar sobre la sustancia argumental acomodándola en cada caso, a un tratamiento formal específico.

Imágenes grabadas al estilo "cine verité", cámara stylo y docudrama en De Cierta Manera, de Sara Gómez (Cuba, 1973); documental metáfora con sonoras alegorías entre el machismo dominante, y el reino de los equinos en El hombre Cuando se hombre, de la chilena Valeria Sarmiento, (Francia / Alemania, 1982).

O una muestra del registro videográfico con voluntad de testimonio y denuncia siguiendo los cánones de una retórica muy cercana al saludable activismo como el que exigen determinadas constataciones como en el caso que se indaga en Amor Mujeres y Flores de Marta Rodríguez y Jorge Silva, (Colombia 1989) sobre la toxicidad cancerígena de los fertilizantes florales.

Tres directoras provenientes de las mejores escuelas formales e informales del documentalismo como supusieron las maestrías de Agnès Varda o Jean Rouch en relación a Sara Gómez o Marta Rodriguez; tres trabajos que sitúan la perspectiva del documentalismo contemporáneo en relación a un histórico que a menudo se "fuga" y perdemos por la inamovible presencia de una visión androcéntrica de la historia del cine que se empeña en renunciar a la vivificación que supondría incorporar a su relato todo lo que las cineastas de todos los oficios han procurado a la evolución y definición del medio.

Tres propuestas realizadas entre 1973 y 1989 que abren un espacio para reconocer parte de la diversidad de perspectivas fílmicas feministas respecto al documentalismo latinoamericano de los años setenta y ochenta que a su vez influyeron notablemente sobre los nuevos cines europeos, y no sólo a la revés. Una diversidad que además pone en entredicho esa pregunta retórica y reduccionista sobre la supuesta existencia de una mirada femenina. Estos filmes son una muestra evidente la impertinencia de la pregunta.

El ciclo ha buscado también poner de manifiesto otro factor que adquiere peso en relación a esta revisión planteada por la programación como es el de abrir un espacio más para mantener viva la experiencia de genealogía, la experiencia de trayectos creativos en diálogo cronológico, temático y formal de cara a las nuevas cineastas, rompiendo el diktaat del presentismo que se empeña en negar los trayectos históricos y los precedentes. Contra la desmemoria impuesta, retrospectivas!

 

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