La primera mujer árabe en entrenar un equipo de fútbol masculino

Escrito por Redacció SemMexic / La Independent Lunes, 16 de Abril de 2018 22:51

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La sudanesa

 

"El fútbol es mi primer y último amor", dice la sudanesa Salma al-Majidi, de 25 años. A los 16 años se "enamoró totalmente" de este deporte viendo como el entrenador del equipo escolar de su hermano pequeño dirigía a los niños.

 

La sudanesa Salma al-Majidi, de 25 años, se ha convertido en la primera mujer en entrenar un equipo de fútbol masculino en el mundo árabe, según ha reconocido la FIFA. Se trata del club Al Ahly A Gadaref, de la región sudanesa de Gadaref, al este de Jartum, y sus miembros la llaman con cariño "hermana entrenadora".
Hija de un policía jubilado, esta pionera explica a Radio Francia Internacional que a los 16 años quedó "totalmente enamorada" de este deporte al ver, como el entrenador del equipo escolar de los hermano pequeño, dirigía los niños.

Majidi siguió atentamente sus consignas, sus gestos, la manera en que colocaba los conos en el césped durante las sesiones de práctica ... "Al final de cada sesión de entrenamiento, hablaba con él de las técnicas que utilizaba para enseñar a los chicos ", explica a la agencia AFP.
Pero, al no haber en su país equipos femeninos, Salma al-Majidi sabía que la única manera de practicar su deporte favorito era entrenar un equipo masculino. "Todavía no hay espacio para el fútbol femenino en Sudán", donde no hay ningún equipo femenino.

El entrenador de su hermano "vio que tenía un don para el entrenamiento" y le dio "la oportunidad de trabajar con él", se enorgullece. Esta mujer que ha acabado por hacer historia en el fútbol comenzó para entrenar dos equipos juveniles (Sub-13 y Sub-16) del Al Hilil, un club de Omdurman. "Es muy difícil entrenar a los adolescentes, tuve que ser fuerte para hacer con ellos", confiesa la joven, que entrenó varios equipos antes de aterrizar en el Nasr Omdurman, de la tercera división.

"Al principio, algunos jugadores no querian  colaborar conmigo sólo porque yo soy mujer", admite. El sueño de esta técnica es que su país tenga un equipo de mujeres y escalar con él hasta la primera fila. También le gustaría poder entrenar un club de fuera de su país. "El fútbol es mi primer y último amor", confiesa la mujer, vestida con chándal y velo negro. La entrenadora figuró en la lista de las "100 mujeres inspiradoras" que realizó la BBC en 2015 y ha sido entrenadora de varios clubes masculinos (Al Nasr, Al Nahda, Nile Halfa, Al Mourad) antes de llegar a su actual club.

En Sudán, país gobernado por la ley islámica desde 1983, no hay ninguna ley que prohíba el fútbol femenino, pero no es necesario, ya que una sociedad conservadora y el gobierno islamista hacen inviable su práctica. "Hay restricciones para el fútbol femenino, pero estoy decidida a triunfar", asegura esta entrenadora.
Mounira Ramadan, que arbitraba partidos de fútbol masculinos en los años setenta, es la otra mujer que ha logrado cierto reconocimiento en la historia del fútbol sudanés. Desde 1951, el Sudán forma parte de la FIFA y el país creó, junto Egipto y Eritrea, la Confederación Africana de Fútbol, ??ganando en 1970 el título continental.

Que una mujer entrene a un equipo de fútbol masculino levanta ampollas en su país. "Sudán es una agrupación de tribus y algunas de ellas creen que la mujer debe estar confinada en casa", explica esta diplomada en contabilidad y gestión y ahora entrenadora. "Había un chico que rechazaba escucharme. Me había dicho que pertenecía a una tribu que creía que los hombres nunca deben aceptar órdenes de las mujeres", explica. Le costó unos meses antes de que este joven la aceptara como su entrenadora.
"Al principio, la gente en la calle nos decía los Hijos de Salma", recuerda Majid Ahmed, un delantero del equipo y hacen acérrimo de Lionel Messi. "En la escuela tenemos mujeres profesoras, cuál es el problema a tener una mujer entrenadora?", Se pregunta.

Criada en una familia tradicional, fue difícil por Salma que sus deseos fueran aceptados por su familia, admite su padre, Mohamed al Majidi. Un tío que la criticaba mucho por su labor de entrenadora, cambió de opinión cuando vio que la grada coreaba su nombre ( "Salma, Salma!"). "Estos miembros de la familia ahora rezan a Al·Alá para que le ayuden", dice.

Desde muy pronto, la madre de la entrenadora de fútbol sabía que su hija era diferente. "Siempre prefirió llevar pantalones. Incluso cruzando la calle miraba a los chicos jugando al fútbol", relata Aixa al-Sharif.

 

 

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