Empar Pineda. Rompiendo aquel silencio

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Opinión - Opinión: Empoderamiento y Liderazgo

 

Isabel Franc

OPINIÓN

El pasado 20 de noviembre (fecha emblemática), en la Jornada Anual del Centre LGBTI de Barcelona tuvo lugar un acto de reconocimiento a Empar Pineda, referente del movimiento feminista y del colectivo lésbico. ¡Ya era hora!

Fue estremecedor ver a toda la sala puesta en pie aplaudiéndola, con la lagrimita de emoción al borde del lacrimal. Mujeres como Empar Pineda se lo merecen todo. Su compromiso, la coherencia de su discurso, su valentía, la entrega total a la causa... y cuando digo total, quiero decir en todos los ámbitos: el intelectual, el político, el personal, el emocional... merecen un ¡Ole tú! Ole tú, Empar, que fuiste la primera imagen de una lesbiana que vimos en la televisión. Una imagen amable, que muchas, muchísimas mujeres agradecimos. Las lesbianas no existíamos (de hecho, no hemos existido a lo largo de toda la historia de la humanidad y han sido necesarios profundos trabajos de arqueología lésbica para rescatar alguna) y las pocas que se dejaban ver mostraban un aspecto físico —absolutamente lícito, por supuesto— con el que no todas nos sentíamos identificadas. Empar era atractiva, con una pluma muy bien puesta, inteligente, buena comunicadora, con un discurso elaborado y sólido, dulce y, especialmente, simpática. Recuerdo una de las anécdotas que explicaba: había salido en la TVE —la única que teníamos entonces junto con el UHF—, hablando de las reivindicaciones de las persones homosexuales y de las lesbianas en particular; ni qué decir tiene que en aquel momento el matrimonio entre personas del mismo sexo era una auténtica quimera. Días después, en Hernani, su pueblo natal, su madre se cruzó con una vecina que le dijo:

—Vi a tu chica en la tele. ¡Qué maja está, oye! Por cierto, ¿se casó?

¡Ay, ay, ay! Hay cosas que... mejor no registrarlas. ¿Quizás le quería ahorrar un mal momento a la madre dándole a entender que si la hija era lesbiana ella no se había enterado? Pues, mira por donde, si la escena se repitiera hoy en día, la madre de Empar podría decir con orgullo que sí, que se casó con una chica muy maja y muy buena persona y que, si eso ha sido posible, si ahora las personas LGBTI podemos elegir casarnos o no, ha sido gracias a figuras como su niña. ¡Ole tú, de nuevo!

Estoy repitiendo lo que ya dije el día del homenaje, porque quiero que quede escrito. Es poco todo lo que se le reconozca por la cantidad de puertas que abrió, por el silencio que rompió en un tiempo en el que nada era fácil; un tiempo en el que salíamos de 40 años de oscuridad y con un bagaje previo de silencio, ocultación, invisibilidad y tragedia; lo del bollo drama es tan antiguo como la misma Safo. Pero la sonrisa, esa forma tranquila de hablar que tenía Empar nos abrían una nova y esperanzadora perspectiva.

 

 

 Discurs reconeixement centre LGBT

 

Empar Pineda reconeixement Centre LGBTI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Ah, vaya! ¿Que algunas de las que me estáis leyendo no sabéis quién era? ¿Que a las más jóvenes no os suena de nada? Pues, mira: Empar Pineda fue una destacada activista y militante antifranquista, dirigente del Moviment Comunista de Catalunya, fundadora (con otras compañeras, claro) de la Coordinadora Feminista de Barcelona y organizadora de las Primeres Jornades Catalanes de la Dona que reunieron a más de mil personas en la UAB; en 1977 presidió la pancarta de la primera manifestación del Día del Orgullo Gay de Madrid. También fue cofundadora del Colectivo Feminista de Lesbianas de Madrid y participó en la creación de la Comisión Pro Derecho al Aborto, portavoz de la red Otras voces femeninas, directora de la colección Hablan las mujeres y de las revistas Nosotras que nos queremos tanto y Desde nuestra acera...

¿Sigo? Porque todo esto lo encontráis en Internet y hay mucho más. ¡Ole tu currículum! Pero, por encima de todo está el aspecto humano. “Salir del armario —decía en 1994 ()— ha sabido captar la alegría, la satisfacción y el orgullo de tantas personas homosexuales que vamos por el mundo con la cabeza bien alta, sin ocultar nuestra orientación sexual y sin que por ello tengamos que vivir como víctimas”

¡Ay, sí! El mundo es un poco más amable con personas como ella. Suena cursi dicho así, pero es la pura verdad, ¡que le vamos a hacer!

¡Gracias siempre, Empar!

 

 

 

 

Centre LGBT Jornada anual