“El diálogo intercultural nos ayuda al conocimiento y reconocimiento de nuestras diversidades”

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Empoderamiento y Liderazgo - Organizaciones sociales

 

 

Merce Fatima

 

Mercè Amor y Fatima Ahmed, son las impulsoras del espacio Diàlegs de Dona, y con ellas dos hablamos esta semana.

 

¿Cuáles son los objetivos de la asociación?

Por un lado, acoger y conseguir la plena integración a la nueva sociedad de mujeres migradas provenientes de culturas fuertemente patriarcales, de tradiciones y creencias diversas muy alejadas de la occidental.
Del otro, crear espacios de encuentro y diálogo con la población autóctona del barrio y de la ciudad a fin de combatir los prejuicios y el miedo a las grandes transformaciones que se están operando en nuestra sociedad, estableciendo puentes de diálogo entre el vecindario con el cual comparten territorio pero que tienen cultura, costumbres y creencias de procedencia diversa.

Y también fidelizar a las mujeres que han avanzado mucho en su proceso de empoderamiento y animarlas a que se conviertan en referentes importantes para todas aquellas mujeres que les cuesta más o que hace poco tiempo que han llegado. Que tomen la palabra y que, conocedoras de sus derechos los defiendan, en especial, el derecho a la igualdad, a la libertad y el derecho a que sea respetada su diversidad.

 

¿Qué tipo de perfil de mujeres nos podemos encontrar en la entidad?

En Diàlegs de Dona llegan mujeres migradas y sobre todo reagrupadas, que son originarias de países extracomunitarios, mayoritariamente provenientes de Asia: Bangladesh, Pakistán, India, Nepal... pero también de Marruecos, algunos países subsaharianos: Serra Leona, Gabón, Nigeria, y últimamente Siria.

Son mujeres de origen diverso pero que viven en el barrio del Raval. La gran mayoría reagrupadas por los maridos, pero algunas también refugiadas demandantes de asilo.

 

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¿Cuál es la comunidad más numerosa?

De las 1.100 alumnas que hemos tenido en estos 8 años de historia de la entidad, la comunidad más numerosa ha sido la de origen bangladeshí, que representa un 40% del total de alumnas, seguida de las mujeres paquistaníes (25%), indias (16%) y magrebíes (12%).

El 49% tienen estudios secundarios. Están casadas en un 86%, y las franjas de edad mayoritarias son de 25 a 36 años (39%), y de 36 a 45 años (23%).

 

Como espacio de acogida y de socialización para mujeres migradas, ¿cómo es el diálogo y la relación entre las mujeres que participan, sabiendo de la diversidad que hay y conociendo los enfrentamientos históricos existentes entre algunos países?

El Espacio de Acogida, Lengua y Socialización para Mujeres Migradas está valorado muy positivamente por las propias mujeres que participan puesto que es un espacio que genera, principalmente, un buen clima de confianza entre las mujeres. Un espacio que nos permite escuchar, asesorar, mediar si es necesario, apoyar o derivar a cualquier mujer con problemas familiares (conflictos de pareja, intergeneracionales, de convivencia social), preocupaciones por problemas de salud, o simplemente de soledad, angustia o luto migratorio.

En algunos casos las experiencias vividas por las mujeres nos hablan de soledad, de echar de menos un acompañamiento como referente válido en momentos de incertidumbre. Vemos como los procesos migratorios de estas mujeres se acompañan de dificultades, decepciones y sufrimientos que comportan que las mujeres y sus familias tengan que intentar construirse entre el sentimiento de tristeza, de pérdida, de alejamiento, de soledad, o aquel sentimiento de descubrimiento de un país nuevo, de logro y de resiliencia.

Por todo esto decimos que Diàlegs de Dona es esencial puesto que nos ha permitido llegar a una parte de mujeres migradas donde su visibilidad y participación en el espacio público era mínima. Y respetando los procesos y ritmos de las mujeres, a lo largo de estos años, hemos visto pequeños avances. Por ejemplo, contamos con un grupo de mujeres migradas de origen diverso que participan en actividades comunitarias del barrio y de la ciudad. Cada vez son más las mujeres que sienten como propio el proyecto, y además de seguir las clases, quieren ser voluntarias y ayudar en las diferentes actividades.

 

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¿Se hace difícil el diálogo intercultural en general, y en especial en el barrio?

Sí, se hace difícil generar espacios de "diálogo intercultural", porque son procesos que necesitan su tiempo, como las transformaciones que vive el barrio que no solo son urbanísticas y económicas, sino que tenemos que tener en cuenta las transformaciones sociales, culturales, religiosas, identitarias, intergeneracionales... Aquí no se trata únicamente de acoger las personas recién llegadas, elemento primordial para fomentar la convivencia social. Ahora mismo, estamos en un punto de ser valientes e ir más allá, y el diálogo intercultural nos ayuda al conocimiento y al reconocimiento de nuestras diversidades.

Según el Padrón Municipal, en Barcelona conviven 179 nacionalidades diferentes y más del 50% de las personas que viven en la ciudad han nacido fuera de Barcelona. Por lo tanto, este "diálogo intercultural" es una herramienta muy interesante para construir una memoria y una historia colectiva.

 

¿De qué manera participa en el barrio la Asociación Intercultural Diàlegs de Dona?

La asociación siempre ha tenido una gran presencia en todos los espacios de trabajo y red asociativa del barrio y de la ciudad. Entre otros, formamos parte de diferentes consejos de participación como son: el Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona, el Consejo de Mujeres del Distrito de Ciutat Vella, el Consejo Nacional de Mujeres de Cataluña (CNDC), el Consejo de Vivienda de Ciutat Vella o el Consejo del Barrio del Raval.

Y participamos activamente en Ravaldona, Fundació Tot Raval, Coordinadora de la Lengua, Red BCN Antirrumores, Plan Municipal contra la Islamofobia, Grupo Interreligioso del Raval,... También fomentamos las relaciones con otros sectores y agentes del territorio como son escuelas, servicios sociales, técnicos, psicólogas, jefes de salud (pediatría), mozos de escuadra, casales de gente mayor, centros cívicos, equipaciones culturales como el CCCB, MACBA, Apropa Cultura, Teatro El Liceo...

Y sobre todo no nos olvidamos de las mujeres migradas que son las protagonistas de nuestra participación como entidad. Por eso fomentamos la participación activa de las mujeres en todas las fiestas y tradiciones populares al barrio y en la ciudad para ir creando vínculos y trabajando, poco a poco, el sentimiento de pertenencia. Como resultado de este trabajo empiezan a destacar algunas mujeres, participantes del proyecto de la entidad y que siguen con Diàlegs de Dona y que ahora se han convertido en dinamizadoras-voluntarias de las actividades. Son mujeres que confían en el proyecto y que se han convertido en referentes positivos para otras mujeres de sus colectivos que apenas acaban de llegar y están muy desorientadas.

Para nosotras es muy importante visibilizar una participación diversa y por eso participar en redes y grupos de apoyo entre mujeres migradas y mujeres de origen autóctono para que, unas y otras, juntas y solidariamente, hagan camino luchando contra todas las desigualdades y discriminaciones que afectan a nuestra sociedad. Mujeres diversas unidas con un objetivo común: contribuir a la creación de una sociedad más justa, democrática e igualitaria.

 

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Imaginamos que hay un antes y un después con el Covid. ¿Con qué dificultades os encontráis ahora?

Antes de la aparición de la pandemia ya atendíamos a muchas mujeres que estaban en una situación bastante precaria, pero con la propagación del Covid-19 ha empeorado mucho su día a día y se encuentran, y se encontrarán cada vez más, en situación de extrema vulnerabilidad y riesgo de exclusión social. Se trata de familias que se han quedado sin ningún ingreso y que no pueden hacer frente a las necesidades más básicas, a esto se tiene que añadir la poca información que les llega y que causa angustia y gran inquietud.

Nuestra tarea pone en valor la gran experiencia acumulada a lo largo de estos ocho años en la acogida, la orientación y el acompañamiento de las mujeres migradas. Durante todo este tiempo hemos recogido testimonios de mujeres que manifiestan las dificultades en las que se encuentran para conocer y entender la información sobre los recursos y sobre la posibilidad real que tienen de acceder a ayudas sociales (en estos momentos tan urgentes), sobre oportunidades para formarse laboralmente, para acceder al mercado laboral y, sobre todo, para conocer sus derechos. Hasta ahora estas dificultades pasaban, fundamentalmente, por el desconocimiento de la lengua y el funcionamiento de la nueva sociedad. Ahora, con la pandemia una buena parte de la información, cursos, citas, etc. ha pasado a ser virtual, y se añade el desconocimiento de las Tics.

 

¿Y qué es lo que pueden hacer?

Desde el confinamiento hemos constatado la gravedad de la llamada "brecha digital" que se convierte en brecha más grande si hablamos de mujer migrada.

Las mujeres migradas que se encuentran en situación de vulnerabilidad necesitan las herramientas necesarias para, progresivamente, convertirse en mujeres empoderadas y no dependientes (conocimiento de la lengua y del entorno, introducción a las nuevas tecnologías, orientación en muchos ámbitos...). Diàlegs de Dona les ofrece un espacio de formación y acompañamiento para conseguir este empoderamiento e independencia. Les ofrece ayuda para obtener información clara, directa y no mediatizada por rumores o interpretaciones de otras personas que, en muchos casos, fomentan la desinformación y la confusión.

El proyecto consigue detectar muchas mujeres que por su situación de vulnerabilidad, aislamiento e invisibilidad sufren un alto nivel de estrés en sus vidas provocado por situaciones sociales, familiares, laborales, legales... y ahora se añaden situaciones extremas por temas económicos (pérdida del trabajo, amenaza de desahucio por no poder pagar el alquiler, ningún ingreso familiar... Después de años de experiencia, haciendo trabajo de campo día a día, afirmamos rotundamente que este es un sector que está sufriendo lo que denominamos desigualdades interseccionales y que estas se están agravando mucho más con la pandemia.

Como entidad pequeña que somos, también somos conscientes que nuestra debilidad es la situación financiera, puesto que dependemos siempre de las subvenciones anuales para la continuidad de nuestros proyectos y que éstos nunca se acaban a 31 de diciembre, sino que su impacto es a medio y largo plazo. Por eso hay que destacar la incertidumbre a la hora de confirmar los ingresos previstos, puesto que hasta el último semestre no se conocen muchas de las aportaciones que se recibirán, lo cual genera una situación de inseguridad durante todo el año para la consolidación y sostenibilidad de la entidad.

 

 

 

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