"Mrs America": la miniserie sobre el feminismo y el antifeminismo norteamericano de los 70

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirCorreo

Cultura - Cine

 

Mrs America

 

La serie, organizada en 9 capítulos, repasa aquellos frenéticos días de discursos feministas escandalosamente vigentes hoy, desde el punto de vista de cada una de las protagonistas.

La Equal Rights Amendment (ERA) fue una enmienda (o reforma constitucional) propuesta en los Estados Unidos de América para garantizar la igualdad de derechos legales para toda la ciudadanía, sin discriminar por razón de sexo en cuestiones legales como, por ejemplo, el divorcio, los derechos de propiedad o el empleo.

La ERA fue aprobada por la Cámara de Representantes el 12 de octubre de 1971 y por el Senado el 22 de marzo de 1972. Según el artículo V de la Constitución, cuando esto se produce hay que someter la propuesta de reforma a las legislaturas de los diferentes Estados para ratificarla, y que lo aprueben tres cuartos de los Estados (por lo tanto, hace falta que la ratifiquen 38 de los 50 estados) durante un periodo de tiempo limitado.

Esta enmienda, la ERA, establecía principios de igualdad de género y de libertad sexual que hoy en día están muy asumidos, pero en la serie "Mrs America" se explican los impedimentos con que se encontró la enmienda para prosperar. La fecha límite fijada por el Congreso era 1979, y en 1977 la ERA ya había recibido la ratificación de 35 Estados, tenía el apoyo de todos los partidos y el movimiento feminista estaba en uno de sus mejores momentos, pero apareció en escena Phyllis Schlafly, una activista antifeminista que organizó una campaña y movilizó a las mujeres conservadoras contra la ERA con argumentos centrados en que discriminaba a las amas de casa, hacía perder a las mujeres derechos sobre los hijos e hijas y las obligaría a ir al ejército o a trabajar fuera de casa.

La serie explica la lucha de feministas y antifeministas alrededor de esta enmienda constitucional, y lo hace de manera notablemente fiel a la historia real y con unas actuaciones brillantes de todas las actrices, destacando especialmente Cate Blanchett en el papel de Phyllis Schlafly, a pesar de que una hija suya ha hecho declaraciones diciendo que su madre era mucho menos fría, cruel y calculadora que como ha sido representada en la ficción. Sea como fuere, es impresionante cómo su discurso y comportamiento resultan insufribles a ojos de cualquier mujer que crea mínimamente en los valores del feminismo. Destacan también las actrices que representan a las feministas de la época: Bella Abzug (Margo Martindale), Shirley Chisholm, que fue candidata presidencial (Uzo Aduba), la republicana pro-ERA Jill Ruckelshaus (Elizabeth Banks) y muy especialmente la fantástica interpretación casi clónica de Rosa Byrne como Gloria Steinem.

El relato de la serie cuenta con un guión, dirección e interpretaciones de altísimo nivel y hace un buen repaso a los movimientos sociales, al activismo, y a las diversas maneras de crear debate y llegar a consensos que hay detrás de estos movimientos. Se consiguen plasmar muy bien las divisiones y contradicciones de los propios movimientos feminista y antifeminista, los personalismos y egos enfrentados de todo movimiento social, las tensiones entre el pragmatismo y el radicalismo a la hora de avanzar una causa, o las resistencias masculinas de todo tipo a la participación efectiva de las mujeres, en los dos campos en lucha.

La serie, organizada en 9 capítulos, repasa aquellos frenéticos días de discursos feministas escandalosamente vigentes hoy, desde el punto de vista de cada una de las protagonistas. No menos poderosos, los discursos antifeministas ponen la piel de gallina, y asusta su poder de convocatoria entre muchísimas mujeres. Se muestra la complejidad de la política, la fragilidad del cambio en las ideas y las ideologías, y cómo muchas personas son capaces de defender ideas que objetivamente las perjudican: el plano final de Cate Blanchett es trágicamente ilustrativo.

Un retrato interesantísimo de la política, del activismo y de los movimientos sociales, así como de la complejidad del sistema norteamericano, que nos invita a muchas reflexiones y debates.