M. Carme Catalán:“Siempre se nos ha negado el conocimiento de nuestro cuerpo, y ha sido una manera de poder decidir por nosotras”.

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Salud - Clínica

 

Carme Catalan

 

Enfermera, socióloga, sindicalista jubilada, M. Carme Catalán, forma parte de la Red de Mujeres por la Salud desde su fundación, en 1997. 

En la actualidad, continúa muy activa en la Red dónde, entre otros temas, gestiona las redes sociales de la entidad. Con ella conversamos hoy en nuestro espacio del movimiento de mujeres.

¿Cómo surgió la iniciativa de crear esta Red?
La iniciativa surgió a raíz de una colaboración entre diferentes entidades de Cataluña con motivo del traspaso de Centros de Planificación Familiar al Instituto de la Salud. El año 1997 decidimos hacer un acto con motivo del 28 de mayo, Día Internacional de Acción para la Salud de las Mujeres, celebración que se realizó por primera vez en el Estado español.

¿Cuáles son los temas estrella de vuestra Red?
El respeto a la toma de decisión informada de las mujeres en todo lo que tiene que ver con la salud y la dolencia. El defender un modelo de salud bio-psico-social y medio ambiental con perspectiva de género. Esto tiene que ver con acciones individuales, pero también colectivas y en defender una sanidad pública, universal y gratuita, donde no tengan cabida procesos de mercantilización.

En cuanto a la salud, ¿conocemos bastante nuestro cuerpo y nuestras necesidades? ¿Somos suficientes autónomas en esta parte de nuestras vidas?
Siempre se nos ha negado el conocimiento de nuestro cuerpo, y ha sido una manera de poder decidir por nosotras. Hoy en día, cosas tan básicas como la educación afectiva, sexual y reproductiva no se enseñan de manera integral en todas las escuelas y no es obligatorio. No forma parte del currículum escolar, las familias a veces o no saben o no se responsabilizan y lo que es peor, los medios de comunicación dan una visión deformada y promueven relaciones machistas: como el amor romántico o las relaciones violentas. Otro ejemplo es la menstruación, que ha sido tabú en muchas culturas. Se ha utilizado para regular nuestra movilidad u otras acciones, y aún muchas niñas reciben una información deformada. También hay un medicamento que puede eliminar la menstruación y se intenta vender como algo positivo para las chicas, no explicando que el hecho de utilizarlo sin una causa médica, puede provocar muchos problemas, pues, la regla es un buen indicador del estado de salud de una mujer.

 

 

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En general, ¿ya se tienen en cuenta las diferencias anatómicas, biológicas y psicológicas entre mujeres y hombres? Es decir, ¿se aplica una perspectiva de género en las ciencias médicas?
Muy poco. En la formación de medicina ni tampoco en las especialidades, ni en otras carreras sanitarias existe. Pero empieza a haber mujeres y hombres, de profesiones sanitarias, que ya son más permeables a los planteamientos que hay desde los movimientos feministas de mujeres y salud.

¿Tendríamos que estar más informadas y menos medicalizadas? ¿Cómo podemos hacer resistencia ante el embate de la industria farmacéutica?
El tema es muy complejo, pues, hay un vínculo muy grande entre medicina e industria, aunque hay corrientes que luchan para romper esta dependencia. Haría falta que las políticas públicas dieran un paso muy importante para independizar la investigación, la transmisión de conocimientos y la práctica médica. Y esto solo se puede hacer si hay un convencimiento de los prejuicios y se apuesta, claramente, por crear una industria farmacéutica y tecnológica pública. Hay más razones, pues, el crecimiento exponencial del gasto público se va, en gran parte, a la industria. Crear esta industria pública, quizás no podría ser asumida por un único estado pero sí por varios, como se ha hecho en algún país en vías de desarrollo. También la formación tiene que ser asumida de una manera independiente.

 

"El sistema sanitario se ha deteriorado mucho y el modelo de gestión que tenemos en Cataluña no pensamos que sea el mejor".

 

En la celebración de este último 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, entre otros temas, tratasteis de la vacuna del Papiloma. ¿Es o no necesaria esta vacuna?
Desde la Red de Mujeres y desde otros movimientos de mujeres y salud estuvimos en contra de la implantación de esta vacuna desde el comienzo por innecesaria, cara, y porque podía desalentar políticas preventivas del cáncer de Cérvix (esta vacuna solo actúa contra unas pocas variantes del virus que causa este tipo de cáncer). Por lo tanto, había que continuar con políticas de prevención y detección precoz, y además, eran poco estudiados los efectos secundarios, pues, solo se había estudiado en mujeres adultas.

En el Estado español surgió la Asociación de Afectadas por la vacuna del Papiloma (AAVP) https://asociacion.aavp.es/ En su web expresan "Estamos luchando desde julio de 2009 para que se reconozcan los efectos que esta vacuna puede provocar, para que las personas que van a recibir la vacuna reciban información sobre los riesgos que conlleva, y para que las personas afectadas reciban una atención sanitaria adecuada". Y estas compañeras vinieron a Barcelona a explicar su lucha.

 

 

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Como país, ¿disfrutamos de una buena calidad en cuanto al sistema sanitario público? ¿Qué aspectos habría que mejorar?
En la salud de las personas la aportación de la sanidad es una parte pequeña -a pesar de que es muy importante cuando nos enfermamos-. Las condiciones de trabajo y de vida tienen un peso más relevante. El sistema sanitario se ha deteriorado mucho y el modelo de gestión que tenemos en Cataluña no pensamos que sea el mejor. Creemos, sobre todo, que tenemos que potenciar más un modelo bio-psico-social y medioambiental, incorporando la perspectiva de género de manera transversal; para aumentar la salud de la población y dejar de medicalizar excesivamente los procesos naturales de las mujeres y también las dolencias crónicas, apostando más por la prevención. También hay que retornar a la Sanidad Universal, pues, todavía hay algunos colectivos de mujeres que no tienen acceso, entre otros, a aspectos tan importantes como el acceso al aborto.

Haría falta también cambiar el modelo y que la Sanidad primaria –los CAPS- tuvieran una clara prioridad dentro del sistema, aumentado en recursos que se destinan y revirtiendo los recortes que se realizaron en los últimos años. También habría que acabar con la connivencia de la sanidad pública con la privada –consiguiendo, en primer lugar y de manera urgente, que no se pueda hacer sanidad privada en los centros públicos-. Esta connivencia de modelos, desde varias estructuras y actuaciones, hace que se pierdan muchos recursos públicos y se aumenten las listas de espera. Hay aspectos que no se entienden con una sanidad que funciona bien, como el no cumplimiento en algunos casos del protocolo de atención de mujeres sometidas a violencias machistas. Recordemos la mujer asesinada en el Prat de Llobregat, que había sido visitada por lesiones graves en urgencias, hacía un tiempo, y el hospital parece que no había hecho llegar el caso a los juzgados.

¿Cómo veis la Red de aquí a cinco años?
De momento llevamos 22 años de funcionamiento. A los 20 años hicimos un debate fundacional y reafirmamos y ampliamos algunos de nuestros objetivos y alguna organización que forma parte. Esperemos que dentro de cinco años todavía trabajemos juntas, pues, es muy importante la existencia de un eje de salud dentro del movimiento feminista.