Entrevista a Margarita Arnal, autora de la novela “Las elegidas”

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Cultura - Literatura

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"La fuerza femenina nace con nosotras y nos es vetada desde la niñez". "Las verdades no van a poder ser silenciadas gracias al avance tecnológico".

La escritora catalana Margarita Arnal Moscardó acaba de lanzar su primera novela "Las elegidas" con un llamativo subtítulo "Mujeres imposibles de olvidar" (ed. Armosma). Psicóloga, psíquica e investigadora, lleva más de 40 años de profesión publicando y participando en diferentes grupos de investigación sobre los mecanismos de la mente. Experta en culturas antiguas, es conocida como especialista en la cultura egipcia. En el año 1984 creó unas cartas egipcias que se encuentran en el Museo de naipes de Stuttgart (Alemania) y desde entonces viene desarrollando una amplia actividad de conferencias, libros e investigaciones.

En la novela "Las elegidas" se encuentra tres historias de protagonistas femeninas con un misterio común que se va desentrañando a lo largo de su lectura. La fuerza interior que muestran ante las pruebas de la vida, la pérdida de una persona querida, la lucha por el amor verdadero, el porqué de nuestra existencia o cómo superar el dolor para llegar al aprendizaje de vida son algunas de las cuestiones que plantea, todo ello con referencias a culturas ancestrales. El próximo 27 de junio hará una presentación en la librería Epsilon y el 9 de julio en la FNAC Illa, ambas en Barcelona.

En esta entrevista se muestra optimista ante el reconocimiento social del valor de la mujer y su liderazgo en el siglo XXI. "El cambio es imparable", señala.

 

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Margarida Arnal.

 

¿Su novela es un tributo a las mujeres valientes?

Sí, a las mujeres valientes y espirituales porque es el camino de la conciencia el que nos permite llegar a ver y reaccionar sin rabia, odio o rencor. El que nos impulsa con la generosidad del amor universal a expresar esa fuerza femenina que nace con nosotras y nos es vetada desde la niñez en muchos países y en el ámbito social desde los llamados civilizados.

 

Todavía en el siglo XXI estamos en la lucha por la igualdad de género y poner en valor la contribución de las mujeres para una sociedad más equilibrada. Como experta en culturas antiguas ¿hay alguna sociedad ancestral en la que poder inspirarnos o tomar nota?

Sin duda, la sociedad cátara. Fue el último reducto de la mujer en Europa desde mediados del siglo XI hasta finales del S.XIII que tuvo que entrar en la clandestinidad.

Me gusta recordar a Leonor de Aquitania que dirigía el juzgado del amor. Allí una doncella ofendida, por ejemplo, por una infidelidad acudía a pedir ayuda. La condena no eran latigazos ni cárcel, era mucho más evolucionado, podían ser unos ayunos para una reflexión profunda tras lo cual debía expresar su verdadero sentimiento hacia la doncella y si ella tras manifestar él su amor decidía perdonarlo, éste debía de realizar una serie de pruebas que iban desde el arrepentimiento público hasta conseguirle una flor que crecía a una distancia considerable.

Pero la sociedad cátara consideraba una total igualdad entre hombres y mujeres. Aunque establecían una base religiosa, a modo de ejemplo una mujer podía ser el equivalente al Papa.

 

Margarita Arnal-Las elegidas

Portada de la última novela de Margarita Arnal.

 

¿Cómo podemos transformar las dificultades o el dolor en oportunidades y cambios positivos?

Con conciencia de que nuestro espíritu combativo por sobrevivir y buscar la felicidad nos conduce inexorablemente a cometer errores como parte natural de nuestra existencia, condenada al aprendizaje, sin culparnos a nosotras ni a los demás. Trascender el dolor es lo más difícil, hay que dejar que el dolor pase a través de ti y no se instale en tu interior. Pero, para ello, has de comprender que nada es definitivo, que la muerte como desaparición total no existe y no me refiero a la religión, a la que respeto, sino a la energía de la que estamos compuestos.

La energía no se destruye, se transforma, estamos envueltas de otras dimensiones y apenas la ciencia está empezando a saber cómo funciona. Si tu filosofía de vida descarta el error como fracaso y lo transforma en aprendizaje, abriendo la puerta a una futura oportunidad, la perspectiva cambia totalmente. Aquí la teoría de la reencarnación cobra una fuerza inusitada.

Pero volviendo a la transformación del cambio positivo, hay que empezar a admitir que el ser humano tras una experiencia digamos potente ha sufrido un cambio interior y empleo la palabra "sufrido", porque es a través del dolor que aprendemos. Al habernos transformado en una persona algo distinta a la del suceso, todos nuestros parámetros cambian y nuestros límites y búsqueda de la felicidad también. Eso es en sí mismo un motivo de satisfacción. Nos hemos convertido en más fuertes, más humanos, más sabios, más sensibles, más empáticos, etc.

 

¿Será el siglo XXI el del liderazgo de las mujeres?

Sin lugar a dudas, soy optimista. La mujer se ha cansado de esperar a que le otorguen su reconocimiento por mérito propio. Ahora empieza a no importarle, simplemente comienza a actuar con el sello personal femenino que es una profunda reflexión general, reflexión a corto y largo plazo de las consecuencias de las medidas a adoptar. Escoger la única medida no dañina y si no existe inventarla y actuar. Por eso, las mujeres en todos los ámbitos comienzan a alzar las voces evidenciando el abuso social y generacional al que han estado sometidas, superando la lacra de la vergüenza inventada por el machismo. No hay más que ver las actrices que han comenzado a denunciar los abusos sexuales, las deportistas que reclaman por fin, el mismo salario que sus homólogos los hombres., las empresarias que se están haciendo un lugar en el mundo de la empresa porque ya no confían en que por mérito propio en grandes compañías les restituyan sus cargos de decisión ejecutiva. Las grandes juristas que intentan a través de la justicia social mejorar y cambiar el mundo. Mujeres mecenas que están en estos momentos cambiando el panorama de países de corte tercermundista etc. Pero lo más importante es que hablan, alzan las voces. El cambio es imparable.

 

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¿Cuáles son los grandes desafíos de nuestra sociedad y como personas en la actualidad?

El gran desafío es contar la verdad en todos los ámbitos, sólo así podremos como humanidad afrontar los problemas, corregir los errores y realizar cambios sostenibles.

Crear una sociedad de respeto y leyes justas, erradicar las guerras e implantar la cultura como herramienta fundamental. Cuidar al planeta y dejar de abusar del mismo con fines económicos. Dar a conocer los grandes avances científicos que mejorarían mucho el bienestar de la humanidad sin poner precio y creando esclavos. Existe un motor de agua para los coches desde hace más de 80 años, existe la curación para muchas enfermedades que no la dan, a favor de las grandes farmacéuticas, etc. Se sabe cómo erradicar el hambre en el mundo pero no hay voluntad política de implantar los nuevos sistemas de cultivo que podrían hacer los desiertos vergeles de alimentos.

Pero hay que dejar que hombres y mujeres lo hagan juntos. El hombre debe ser capaz de tratar con igualdad total a la mujer porque sin nosotras, contando la verdad y utilizando nuestra capacidad natural de consenso, no será posible.

 

Se le atribuye al escritor André Malraux la frase "el siglo XXI será espiritual o no será". ¿Cuál es su visión al respecto considerando que estamos en una época de grandes cambios tecnológicos, de gran individualidad y contrastes? ¿Cuál es el sentido de la vida?

Estoy convencida de que el siglo XXI será el siglo de la espiritualidad, porque las verdades no van a poder ser silenciadas, precisamente gracias al avance tecnológico. Al sistema se le escapó internet. El sentido de la vida es hacernos más sabios y encontrar esa paz y equilibrio interior que nos lleve a un estado de plenitud.