Tiempo para romper hegemonías en el poder

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Opinión - Opinión: Derechos Humanos - Derechos de las Mujeres

 Soledad Jarquin 2

 

OPINIÓN

Aunque pareciera que caminan un piso parejo, los del viejo y el nuevo régimen viven en la polaridad de amor y odio, entre el consentimiento mutuo, por un lado, y un abucheo sistemático, por el otro.

La ciudadanía estamos acostumbrándonos a ver aparecer personajes del pasado vestidos del color de morena y ocultando sus corazones tricolores mientras se mastican su orgullo, todo sea para no vivir en el error: fuera del presupuesto.

Y cuando el jaloneo existe hay consecuencias porque los problemas siguen estancados, las soluciones pasan por determinaciones partidistas, a veces parece que no saben para donde irse unos y otros. En medio de todo, la orfandad del viejo sistema aplasta a unos y a otros por igual.

Así que mientras los feminicidios crecen, la inseguridad general es galopante y el crimen organizado gana terreno en entidades como Oaxaca, la clase política, aparentemente se machaca. Hace unos días el presidente de la Mesa Directiva de la 64 legislatura de Oaxaca, César Morales Niño, subió a tribuna para plantear que era necesario un (no una) encargado de despacho en la Secretaría de Movilidad en tanto la titular, Mariana Nassar Piñeyro, termina con su licencia de maternidad. El privilegio masculino de no parir les ha hecho permanecer en el poder sin tener que cuidarse 40 días después del parto y algunas veces más para amamantar a sus criaturas. Para ellos, ser padres, es seguir la vida.

A decir de César Morales Niño, militante del Partido del Trabajo, la versión que como hilo de media se corrió sobre su misógina postura fue un acto político que tiene que ver con la falta de respuesta de las autoridades del Ejecutivo que encabeza el "multipremiado gobernador" de Oaxaca, Alejandro Murat, luego de dos hechos violentos graves, uno ocurrido en Pinotepa Nacional y otro en Nochixtlán, donde la funcionaria –con licencia de maternidad- se concretó a twittear dos videos advirtiendo que no habrá nuevas concesiones y sí revocación de concesiones, además de pedir a las personas usuarias no utilizar "transporte ilegal".

Morales Niño, refiere que a diferencia de lo que se dijo, no pidió que Nassar Piñeyro renunciara, sino que se nombrara a un encargado del despacho en la Secretaría de Movilidad para que atienda el problema, además acusa con ésta reportera, que el video, hasta donde él vio, no se transmitió completo y hay quienes afirman que está editado. Y es que resultaría muy extraña la postura de César Morales Niño descalificando o pidiendo la renuncia de la Secretaría de Movilidad, cuando semanas atrás reconoció la participación política de las mujeres y llamó la atención de sus compañeras legisladoras -mayoría en el Congreso de Oaxaca- para que aprobaran su punto de acuerdo para que sólo mujeres integren la terna de quienes aspiran a ocupar la presidencia de la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca y también en acciones de exigencia ante el "ilusionista" Fiscal General de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Méndez.

Así, Morales Niño es tajante al rechazar las imputaciones de misoginia, porque asegura lo único que intentó hacer fue plantear que, frente a dos hechos de revueltas entre transportistas, no hubiera quien resolviera un conflicto de esa naturaleza y asegura que es grave que desde el ejecutivo no se quiera reconocer que a estas alturas hay que compartir el poder con el Legislativo, respetando la división que existe entre la tarea que cada quien realiza.

En cambio, dice el legislador, el ejecutivo revictimiza a la secretaria de Semovi para esconder un problema tan grave y que, aunque ha pasado una semana desde que subió a tribuna, hasta hoy el gobernador del Estado no ha dado ninguna respuesta al Legislativo. Yo añadiría: como no responde a nadie ni ante nada. Él solo está para recoger premios por su destacada "labor por la democracia", lo que por cierto fue objeto de mordaces comentarios en redes sociales.

El diputado del PT también puso el dedo en el renglón cuando señala que, hasta la secretaria de la Mujer, Ana Vásquez Colmenares, emitió un comunicado criticando lo que dicen que dijo y que él asegura se tergiversó, pero que justamente no responde a las familias de las víctimas de feminicidio y a otros problemas graves que enfrentan las oaxaqueñas. Lo cual es bastante cierto. Sólo atiende a quienes no la cuestionan ni la sacan de su comodidad.

En suma, lo que es muy cierto es que la hegemonía del poder político, recargada en los hombres, tendrá que mirar con otros ojos la condición de las mujeres, que por razones de maternidad tienen derecho a gozar de su licencia, y prever que en los despachos habrá quien tenga que resolver mientras pasan esos 40 días posteriores al parto.

Así que, en tanto los gobernadores y gobernadoras del viejo sistema priista se acostumbran a compartir el poder con fuerzas políticas distintas al suyo, como hoy sucede con la coalición Morena-PT-Pes, los hombres del poder tendrán que acostumbrarse a compartir el poder con las mujeres, que tienen bien puestos sus derechos y gozar por ellos. Hoy al menos sólo esperamos que las mujeres ya no renuncien, o no las hagan renunciar, a sus aspiraciones por los condicionamientos de la maternidad.

Y hablando del Congreso este martes será pública la terna de quienes quedarían en la recta final para ocupar la presidencia de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, la pregunta es, harán las legisladoras la diferencia planteando una terna sólo de mujeres o viviremos el síndrome de la costumbre patriarcal, la ginopía y la invisibilización de las mujeres. Las legisladoras están ahí por las lucha ganadas por otras mujeres, eso nadie lo puede omitir, sería bueno que se mostraran sororarias en aras de la igualdad y la justicia para las mujeres.