Mujeres de Roma (Heroísmo, intrigas y pasiones)

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Libro Valencia

 

"Gracias a todo el público por venir, a Lola Samper por ceder su espacio para un acto literario más y a Isabel Barceló por haberme encomendado esta presentación, tarea que acepté sin dudar por el afecto y la admiración que le profeso.

 

Hemos venido a presentar, por el momento,  el último libro, MUJERES DE ROMA (Heroísmo, intrigas y pasiones), pero conviene que recordemos la figura de la autora, cosa que nunca está de más por mucho que creamos conocerla.

Isabel es de Sax, licenciada en Filosofía y Letras, conferenciante, directora o escritora invitada en grupos de lectura. Autora del blog Mujeres de Roma, ha publicado artículos y relatos cortos, obras para la divulgación del patrimonio, como Descubriendo tesoros y Valencia. Guía de Valencia y su provincia, con Alejandro Lillo. Tope secreto. El secuestro de la luna, un texto juvenil que se encuentra en Amazon. Las novelas históricas: Dido, reina de Cartago y La muchacha de Catulo. En la colección de Mitología de la editorial Gredos: Las flechas de Eros, La ira de Medea, La fundación de Roma, Orfeo desciende a los infiernos y Perseo y la mirada de Medusa.

Podría añadir mucho más, pero creo que es suficiente para saber ante quién nos encontramos: una mujer feminista, una excelente escritora y una gran lectora. Esto último es muy importante: si una persona que se dedica a escribir (y más sobre épocas pasadas) no lee, no se documenta. Y si no se documenta puede errar. No es el caso de Isabel.

 

 

Livi valencia

 

 

En el año 2004 solicitó, y le fue concedida, una beca Valle Inclán del Ministerio de Asuntos Exteriores. Eso le permitió disfrutar de una estancia de seis meses en la Real Academia de España en Roma que aprovechó para mejorar y aumentar sus conocimientos y, por tanto, documentarse sobre este libro que hoy presentamos.

Como suelo hacer cada vez que doy a conocer un libro, lo describiré. No es trivial esto. Si la autora incluye índice, prólogo, etc. está diciéndonos cómo quiere que lo leamos, está ayudándonos a centrar el foco, nos dirige a sus objetivos. Es legítimo, está en su derecho y, además, se lo agradecemos.
El libro es bonito, de buen papel, fuente amable para ojos cansados, dan ganas de acunarlo. No sé si habrá aquí alguien de la editorial Sargantana, en todo caso, enhorabuena por el objeto-libro y sobre todo por la elección de autora y obra.

Abrimos el libro y tras las afectuosas dedicatorias, nos viene el índice de los 18 capítulos, que curiosamente sólo contienen en sus títulos el nombre de tres mujeres. Isabel nombra los capítulos según le conviene por los temas que como cerezas va entrelazando. Otra buena idea para ayudar en la lectura.

A continuación, leemos el prólogo de Carlos García Gual, catedrático de universidad, escritor, traductor, crítico literario, especialista en antigüedad clásica, académico de la lengua... Un prologuista de prestigio para un excelente libro. Dice que la narración de Isabel "puede usarse como amena y singular guía histórica de Roma". Tiene mucha razón. Quienes no conocemos la ciudad como nuestra querida autora, no nos hemos podido resistir a situar en un plano, en un mapa, todos los itinerarios de que habla, los lugares que cita, los monumentos que nombra, a pesar de los inconvenientes por la transformación de la ciudad tras tantos siglos de existencia. Cuando volvamos a Roma la veremos con ojos entrenados o llevaremos el libro en las manos para para que las visita sea bien jugosa.

 Seguidamente encontramos una Introducción de la propia Isabel donde ya centra el objetivo de este trabajo: "rescatar a las mujeres de su secular olvido". Claro, hemos de tener en cuenta que la historia ha sido contada por los hombres. Me gustaría hacer ahora una sugerencia personal: procuremos no juzgar con el feminismo de hoy a las mujeres que aparecen en el libro.

De hecho Isabel no lo hace: describe, contextualiza y acompaña. Recuerdo que cuando presentamos en la Intersindical Valenciana Dido, reina de Cartago, a cargo de las catedráticas (ahora ambas eméritas) Carmen  Aranegui e Isabel Morant, ésta explicó que las mujeres que no podían obviarse aparecían reflejadas en la historia conforme convenía a la moda de la época en que se referían a ellas. Ponía el ejemplo de la reina Católica: ejemplo de virtud para el franquismo. Pero aparece en la historia, era reina de Castilla. Las que rescata Barceló del olvido o el maltrato histórico pertenecen a todos los ámbitos sociales: desde esclavas a reinas.

Tras los 18 capítulos que conforman el cuerpo del libro, Isabel nos ofrece un índice alfabético de las mujeres que nos vamos encontrando durante la lectura, mujeres pertenecientes a épocas diferentes, podríamos decir que a todas las épocas, desde Rea Silvia (muy querida cuando la seguíamos en el blog), del siglo VIII a.C. a Anita Garibaldi, del XIX. Además nos ofrece otro índice, éste cronológico, de acontecimientos históricos.

¿Recordáis que os decía al priipio que es de agradecer esta manera de ofrecer el libro? Mirad si nos lo pone fácil. Isabel quiere que la leamos, quiere que nos guste lo que escribe, nos lo ofrece con toda generosidad. Viene al caso eso que dicen muchas autoras, y autores, que escriben las novelas que a ellas les gustaría leer. Ya intuimos cómo le gustan a Isabel los libros.

También he señalado la importancia de la lectura en la vida de nuestra autora y he repetido lo acertado de la documentación. Fruto de ello tenemos una bibliografía básica que separa, para mejor entendimiento, en fuentes antiguas y fuentes modernas. No se puede pedir más. Isabel nos muestra sus fuentes, nos pone en las manos los libros que ella ha leído, nos dice que, aunque novelados, los hechos tienen base documental, de ciencia histórica. Por eso decía antes lo importante que es leer, saber más de lo que se escribe. De lo contrario, puede pasar que en una novela leas que los olivos son caducifolios. Se ha de leer y... salir al campo.

El último apartado está dedicado a los agradecimientos, los suyos, claro. Los nuestros vendrán cuando acabemos el libro y nos lo llevemos a Roma.

Esta narración de más de cuatrocientas páginas con una prosa elegante, una adjetivación precisa y un ritmo que te hace pasear por sus páginas con placer, contiene mucha información. Por eso es muy importante toda la ayuda que nos prestan los complementos al texto principal que acabo de describir. Pero no os debéis de preocupar, Isabel cuenta un hecho histórico, describe un recorrido o habla de una leyenda en un capítulo y, en otro, hace referencia a lo mismo por el motivo que conviene a la narración. Entonces nos damos cuenta que lo hemos aprendido, que lo recordamos muy bien porque ella lo ha escrito magistralmente y porque nos ha ofrecido los instrumentos necesarios para ello.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que nunca empieza un párrafo de la misma manera. Huye de los gerundios y de los adverbios acabados en mente. Eso es algo muy trabajado, se necesita mucho oficio para no repetir. En cambio sí usa en muchas ocasiones mas en vez de pero, cosa que le da al texto una cierta pátina antigua, otro elemento que nos permite mantener la inmersión histórica.

Ahora bien, se ha de destacar la descripción de los sentimientos. Se va viendo a través de todo el texto, pero me apetece señalar cómo nos describe la decepción de la cortesana Imperia, en el capítulo 5: Ribera de amor y muerte. Magistral. Un gran oficio, repito, el de nuestra Isabel romana.

Viajamos desde la Roma protegida por una empalizada a una amurallada a otra destruida y así hasta la actualidad porque aunque acabe de hablarnos de mujeres en el siglo XIX, las referencias al día de hoy para explicar bien dónde se encontraba tal puerta o tal monumento o tal residencia o dónde se produjo tal hecho son habituales. Isabel nos lleva de la mano a lo largo de todo el libro.

Nos hace entrar a la ciudad por la via Apia, como ella dice en la primera frase con una gracia elegante y contenida : "De todos los caminos que llevan a Roma, el de mayor prestigio desde la antigüedad". Nos da a conocer puertas ya inexistentes y colinas, ahora desfiguradas, tanto en una margen como en otra del Tíber, el respetado y temido padre Tíber de la antigüedad. Nos muestra la importancia de las matrona y los valores que custodian. Nos habla de la isla tiberina. De los peregrinos que visitaban la tumba de San Pedro. De las fiestas, algunas relativamente reconocibles por sus modificaciones y adaptaciones cristianas. De leyendas, mitos, hechos históricos... Todo ello protagonizado por Las Mujeres de Roma y de Isabel Barceló Chico