La Xunta considera las mujeres embarazadas como “unidad familiar”

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Opinión - Opinión: Vida Cotidiana

Fortunatas y Jacintas

Seguimos como en pleno siglo XIX, en cierto modo. Las instituciones ven la maternidad como algo productivo, consustancial con las mujeres, pero quieren regular el hecho sin contar con ellas. En Galicia, el Gobierno de la Xunta acaba de aprobar un anteproyecto de Ley de Apoyo a la Familia y la Convivencia que protege a la mujer embarazada y la considera "unidad familiar".

 

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Fortunata ya no estará sola, habrá miles de Jacintas esperando la buena nueva en forma de sorteo al azar regulado por ley. Tendrán las instituciones varias fórmulas legales para dar los hijos/as de las fortunatas en adopción sin tener que recurrir al aborto.

Mientras el gobierno dice que es una medida para incrementar la población, como ya hicieron otras autonomías, para los grupos de la oposición el anteproyecto está plagado de ideas conservadoras con las que se pretende recortar derechos a las mujeres y cuestionar la libertad de las madres. Socialistas y Nacionalistas piden garantías para las mujeres gestantes y rechazan la idea que propone el texto pendiente de aprobar, consistente en dar los hijos en adopción.

A tener en cuenta también el informe del Consello Económico y Social (CES). Este organismo consultivo calificó el borrador del Gobierno de la Xunta como "regresivo", de conllevar una enorme "carga ideológica" e incluso lo tacha de tener una visión "patriarcal" de la mujer como madre.

Para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, la nueva Ley de Familia es una respuesta pionera en España al considerar a las embarazadas "unidad familiar". De momento, las ventajas que conlleva para las mujeres como sujetos de derechos no están claras. Esperemos que en el debate parlamentario se aclare un poco más lo que ofrece porque la idea de pedir plaza en las guarderías ya se considera un derecho en este momento. Otra cosa es que el hecho de pedir plaza para el que va a nacer comprometa a la Administración a proporcionársela a la madre.

 

 

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El conflicto entre Fortunatas y Jacintas, siguiendo la trama descrita por Pérez Galdós en su célebre novela llevada a la televisión, es histórico, económico, social y de género. En no pocas ocasiones tenemos ejemplos de esta lucha entre el querer tener hijos y otros que, parece que les sobran porque no los pueden mantener.

Cuanto más empeño ponen las Jacintas en satisfacer su deseo de ser madres, más intriga se descarga sobre las Fortunatas y su prole para que los hijos/as no sean criados por sus madres biológicas.

La maternidad se explica a través del patriarcado. Así se entiende que para las mujeres sea un mandato que supera sus deseos y ambiciones; que esté por encima de la idea de perpetuar la especie. En este esquema patriarcal, traer hijos al mundo es para las mujeres una función cultural unido a la construcción del género femenino. Por mucho que quiera una mujer individualizar su maternidad, siempre estará la sociedad recordándole las condiciones de su construcción cultural.

La maternidad es un mandato del patriarcado que condiciona la vida de las mujeres. Tanto las Jacintas como las Fortunatas, por su condición femenina, no son más que instrumentos del sistema para hacer cumplir el deseo de perpetuarse según los roles atribuidos a cada sexo.

Ha ocurrido hasta la década de los años 90, cuando estuvo operando una red que robaba niños en los hospitales y maternidades de España. Es ahora cuando sabemos que estas redes llevaban años operando con la complicidad, el consentimiento y la colaboración activa de personas que tenían el deber de velar por el futuro de los recién nacidos.

 

 

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Hijos/as y madres buscándose durante décadas. Hablando del robo de niños/as en las dictaduras del Cono Sur americano y no nos dábamos cuenta que los mismos casos los teníamos tan cerca y tan próximos. Hoy niños y niñas, mujeres y hombres adultos, buscan a su verdadera familia, pero nadie les puede resarcir del daño causado aunque se encuentren mutuamente.

¿Qué decir de las personas incursas en las falsas adopciones, pues cometieron varios delitos? ¿Cómo ha podido ocurrir tantas veces, en tantos casos y durante tanto tiempo?

Parece que se llevaban a cabo las falsas adopciones bajo una ley vigente o ausencia de la misma. Siempre ocurre con los menores; se hace por el presumible beneficio del menor, pero sin el menor. Se habla en su nombre, casi siempre suplantando su voluntad.

Parece que la Ley de Familia que va camino de aprobarse en Galicia nada tiene que ver con lo ocurrido, pero no es así. Todo tiene que ver con las Fortunatas y Jacintas de Pérez Galdós.