Hay un camino propio por parte de los hombres en el feminismo?

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Nuevas Masculinidades - Nuesvas masculinidades

 

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 "Los grupos de hombres partimos de la necesidad de repensarnos como hombres para ser consecuentes con el ideal igualitario"


Jordi Cascales es miembro del Grup d'Homes en Tropell, situado en Valencia, también colabora como miembro en el grupo Homes Valencians per la Igualtat, Educador Social y doctorando en Estudios de género y políticas de igualdad de la Universitat de València. Cascales nos explica en esta entrevista su camino como activista hacia el feminismo y la igualdad. En primer lugar se replanteó las exigencias que "el hecho de poseer un cuerpo masculino" generaban y analiza críticamente las vivencias de desigualdad en ambientes politizados y pone como ejemplo "escuchar decir a compañeros de militancia "que vengan chicas y así habrá hombres" y luego "además, dejar sus aportaciones en segundo plano". Todo ello le llevó preguntarse "dónde están los hombres o qué estamos haciendo los hombres ante estas y muchas otras situaciones" y añade, convencido, que "el feminismo me fue dando muchas de las respuestas que no entendía como hombre".


¿Porqué los hombres necesitan un cambio hacia la igualdad?

Cuando un amigo se suicida probablemente por la sensación de fracaso personal, por la presión y las obligaciones que le exige la sociedad tenemos que darnos cuenta que algo está pasando. Cuando un amigo cae de un andamio por no ponerse el casco y el arnés. Cuando te enteras que un amigo tuyo está denunciado por golpear a alguien por celos o por golpear a su pareja. Cuando tienes amigos que mueren en accidentes de tráfico o quedan incapacitados por retar al peligro. Cuando tienes amigos los cuales a unos los ves entrar en prisión y a otros los ves ir degradándose poco a poco por los excesos de las drogas y el alcohol, te preguntas ¿qué nos está pasando?
La única respuesta a la que llego es que los hombres necesitan, necesitamos, un cambio. Un cambio que parta de cuestionar dónde nos sitúa la organización social, un cambio hacia la igualdad. La forma de construirnos como hombres, aquello que entendemos por ser "hombres de verdad", nos sitúa ante un arquetipo, un escenario social y unas funciones sociales y laborales con un alto porcentaje de riesgos, actitudes violentas y contradicciones. La desigualdad que esto genera, no solamente perjudica de forma desmedida a las mujeres, que son las principales perjudicadas, sino que a pesar de tener una posición privilegiada, la gran mayoría de formas de vivir masculinas son, no solamente injustas, sino insanas social, personal y psicológicamente.

 

 


Como profesional, como investigador y como hombre preocupado por los problemas de género, estoy convencido que el cambio pasa por modificar los valores sociales atribuidos por cuestiones de género. El ejemplo más claro es el cambio masculino hacia las emociones que rompe aquello de "los hombres no lloran". Ello nos permite establecer una mejor relación con tu pareja, con tus hijos e hijas y con tu entorno. Por otra parte, el dejar de ser violentos, el dejar de ejercer poder, el abandonar la pose de fuerte, seguro, sólido... produce, como muchos estudios y programas anotan, un desarrollo de capacidades alternativas que generan una mejor gestión de la realidad que vivimos. Compartir, hablar los problemas, aceptar la limitaciones que poseemos, delegar las obligaciones que nos corresponden por el simple hecho de ser hombres y adquirir otras complementariamente genera que la convivencia se convierta en una gran fuerza social más potente que el ejercicio de poder individual.


Para conseguir esto debemos abandonar los arquetipos de masculinidad, las formas de ser varón que nos obliguen a demostrar constantemente que somos hombres fuertes, violentos, decididos, sin miedo... falsas construcciones masculinas que nos sitúan ante el riesgo, la violencia y las adicciones... generándonos más problemas que beneficios. De este modo, si observamos las noticias, los hombres protagonizan las estadísticas de género por suicidio, prisión, muerte por adicción, asesinatos de mujeres en manos de hombres, abusos sexuales, pederastia o accidentes de tráfico....

¿Hay un camino propio por parte de los hombres en el feminismo?

El debate de los hombres en el feminismo es complejo. A mi entender el feminismo debe ser liderado por las mujeres. La situación de las mujeres en el patriarcado es de dominación a diferencia de la de los hombres que es de privilegio y con ello de opresión (directa o indirecta). Sin embargo, debo reconocer que los estudios de género, entre ellos los estudios feministas, me ayudaron y me siguen ayudando a vislumbrar la realidad del daño que producen las desigualdades de género por el simple hecho de ser hombre. El feminismo, como estrategia política hacia la igualdad parte de la búsqueda de un mundo más justo y equitativo, un mundo que mejore las relaciones entre hombres y mujeres, un espacio que no solamente sea más positivo para ellas que sufren la desigualdad, sino también para nosotros.


Los varones, desde los estudios de masculinidad y el movimiento de hombres en confluencia con las teorías feministas, tenemos todavía mucho que hablar y exponer: tenemos todavía mucho que hablar y escribir entre nosotros, y al mismo tiempo mucho que hablar y escribir entre hombres y mujeres de forma conjunta. Sin embargo, para ser varón feminista, pro-feminista o igualitario, a mi entender, las acciones deberán hablar más de lo que somos y no tanto las etiquetas que nos podamos adjudicar o la pose que pretendamos adoptar.

¿Cómo surgió el Grup d'Homes En Tropell? ¿Cuál es su filosofía y que actividades hacéis?

El nacimiento del Grup d'Homes En Tropell surgió en las Jornadas sobre grupos mixtos y no mixtos organizadas por el colectivo Histeria Colectiva en el Centro Social Okupado Autogestionado (CSOA) Horta en la ciudad de Valencia. En aquel debate coincidimos hombres de diversos colectivos sociales valencianos que veíamos la necesidad de reunirnos y teníamos una gran inquietud por las problemáticas de género. Unas semanas después tres compañeros nos uniríamos a otros tres chicos en el Solar Corona para trabajar nuestra masculinidad, sin tener muy claro que éramos ni a donde nos dirigíamos. Después de dos años de muchas reuniones, muchos talleres, un gran número de debates, haber participado en actividades y charlas sobre igualdad y feminismo y tras haber colaborado en diversas acciones planteadas por colectivos feministas de la ciudad, hicimos la presentación del grupo ya con el nombre de Grup Obert d'Homes En Tropell en el CSOA Horta. Desde ese momento no hemos dejado de trabajar y trabajarnos como grupo de forma abierta, libre y asamblearia.

 

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Actualmente, el Grup d'Homes En Tropell nos reunimos una mañana cada dos semanas en el espacio La Tapadera de Benimaclet. En una primera parte, realizamos un taller de trabajo personal donde algún compañero plantea un tema que le preocupa y se trabaja entre todos. Podemos abordar infinidad de materias: masculinidad hegemónica, sexualidad, amor romántico, emociones, micromachismos, la negociación contra la imposición, los hombres en el feminismo... Estos talleres se deciden en función de las experiencias personales y las que va viviendo en propio grupo y nuestras inquietudes. En una segunda parte, se realiza la asamblea donde se plantean aquellas cuestiones y acciones en referencia al activismo en el que podamos participar. Si tuviera que hablar de un ideario del grupo yo diría que partimos de la cita de Kate Millet "lo personal es político". Partimos desde la necesidad de repensarnos a nosotros mismos como hombres para ser consecuentes con el ideal igualitario que construimos en conjunto.
El grupo es un grupo abierto a todos los hombres que quieran participar, esto quiere decir que cualquier persona puede pasarse cuando quiera sin compromiso en cualquiera de nuestras sesiones. Pensamos que es importante que los hombres empiecen a sentarse a hablar, sobre todo entre ellos, aquello que nos afecta por el simple hecho de haber sido construidos como hombres. Y hacerlo lejos de juicios de valor, sin acusaciones y desde una posición de empatía, de tranquilidad, de entendimiento y en confidencialidad. Y de esta forma repensar las formas de relacionarnos, de actuar y de conocernos para mejorar como hombres, como personas y como sujetos en relación.

 

 

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¿Han asumido los hombres la igualdad como valor propio?

La masculinidad vive su vida como lo normal, como aquello que no es cuestionable por el hecho de ser así. Esto hace más difícil que los propios hombres puedan vislumbrar sus cambios y, port tanto, más facil que sigan aceptando su realidad como parte de una existencia coherente global. Pese a ello, lo que yo he percibido es que muchos hombres se sitúan a ellos en una etiqueta de modernidad alejándose de ciertas construcciones sociales de ser hombres que fueron referente en otros tiempos, como la idea más tradicional de masculinidad.


Es cierto que ante los incesantes progresos de las mujeres (el impulso en el espacio laboral, el control de la natalidad, una mayor participación en espacios públicos...), los hombres han tenido readaptarse a esta nueva realidad entrante, redefiniendo sus posiciones, sus discursos, sus diferentes formas de estar en el mundo... aunque sin perder valor social o poder alguno a este respecto. La mujer trabaja pero el hombre sigue siendo el cuerpo normal ante el ámbito laboral y eso afecta a la hora de las contrataciones. La mujer tiene voz en la política pero aquellos que llegan al poder siguen siendo mayoritariamente hombres y si es una mujer queda etiquetada como una mujer con rasgos masculinos aprendidos... Por el contrario, el hombre se convierte en la fachada del súper papá cuando curiosamente los datos sobre crianza, cuidados y trabajo doméstico nos dicen otra cosa. Las mujeres dedican cuatro horas al día de trabajo doméstico y curas frente a una hora de trabajo doméstico y de curas el hombre. También es la mujer la que mayoritariamente se deja la ocupación y sus aspiraciones de vida en el momento que aparece una nueva vida en la familia o cuando aparece una enfermedad de larga duración y se necesita una atención constante dentro del ámbito familiar, haciéndose cargo de la cura del mismo.


En este sentido, hay autores y activistas que hablan de la crisis de la masculinidad. En mi opinión no estamos ante una crisis de la masculinidad sino ante una redefinición de la misma. Nos queda un largo camino para desvelar una desigualdad de género que pasa como imperceptible, en tanto que se ha construido y reconfigurado el relato sobre la masculinidad adornándolo de modernidad. Así pues, esto ha hecho mella en las formas de entender el progreso, las relaciones y la realidad, individualizando aquello problemático (en este caso la desigualdad que favorece en ciertos aspectos a los hombres) y construyendo un discurso postfeminista que a día de hoy está muy incrustado en la conciencia de muchos hombres y mujeres, los cuales verbalizan constantemente, llegando a autoconvencerse a ellos mismos, de que ya vivimos en igualdad, cosa que a todas luces falsa.