NO a la guerra: Liga Internacional de Mujeres por paz y Libertad

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Empoderamiento y Liderazgo - Paz y Resolución de conflictos

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Haber agregado recientemente a las mujeres a las estructuras militares no está cambiando la cultura y los impactos de la militarización. Conviene seguir los lineamientos de la Liga Internacional de las Mujeres para la Paz y Libertad de rechazo a la guerra.

 

En estos últimos años, la carrera armamentista en el mundo ha retomado vuelo y casi el 80% de las armas son vendidas por los cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU, los que, justamente, deberían garantizar la paz en el mundo.

Lamentablemente la mayoría de los Estados sigue todavía un enfoque de seguridad basado sobre la acción militar, para resolver conflictos (o armarlos). Es el famoso "si vis pacem, para bellum" de los romanos: Si quieres la paz, prepara la guerra, pues es inevitable.

De esta forma se ha llegado a la paradoja que ya no se producen armas para las guerras, sino se producen guerras para utilizar el inmenso arsenal de armas acumulado (el coste de funcionamiento de un año del sistema de las Naciones Unidas representa solo el 0,15 % del gasto militar global).

Esto, a pesar de que todo el proceso histórico demuestra que el enfoque de seguridad "tradicional", que tiende a aplastar al enemigo con su fuerza militar, puede reducir temporalmente las hostilidades; pero si no se resuelven las causas del conflicto, el deseo de venganza del vencido puede hacer explotar nuevas guerras.

Desde siempre, grupos pequeños y grandes de mujeres han intentado acciones espontáneas de paz en las zonas de conflicto, como ahora en Israel y Palestina, trabajando para construir sociedades más justas y respetuosas con los derechos humanos.

 

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Hace 100 años

En este sentido, una importante iniciativa internacional, que merece ser conocida y difundida, es la que desarrolla la Liga Internacional de las Mujeres para la Paz y Libertad (Women's League for Peace and Freedom- WILPF), fundada hace 100 años.

Cuando ya había explotado la primera guerra mundial, y 70 millones de militares se integraban a "esa inútil masacre" (como la definió el papa Bendicto XV) y 1.136 mujeres provenientes de 12 diferentes países, se reunieron en la Haya para analizar las causas profundas del conflicto y promover acciones de paz.

En 1931 y 1946, las Presidentas de la Liga de ese entonces recibieron el Premio Nobel de la Paz para su incansable trabajo. No lograron parar las dos guerras mundiales, pero, lentamente, el enfoque holístico de la Liga, ha llevado a un mayor comprensión de la conexión entre la desigualdad generalizada de género y la proliferación de las armas.

Además, ha ayudado a reflexionar sobre el hecho que los conflictos armados tienen impactos específicos en hombres y mujeres: desplazamiento forzado, ruptura del tejido social, aumento de la pobreza, exclusión social y violencia sexual.

Actualmente, el 80% de los 50 millones de personas refugiadas es constituido por mujeres, mientras solo el 4% de los acuerdos de paz lleva una firma de mujer.

Hoy la Liga es una ONG consultora en las Naciones Unidas, invitada a participar en importantes reuniones internacionales, como las que llevaron al Tratado de no proliferación nuclear.

En el año 2000, en respuesta a la persistente presión de la sociedad civil, y de la Liga, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1325 sobre las Mujeres, la Paz y la Seguridad, en la que se identificaba el impacto desproporcionado de la violencia en las mujeres y las niñas, mientras se reconocía el importante papel que ellas juegan en la construcción de la paz.

 

Resolución 1325

La Resolución 1325 compromete a los Estados miembros de Naciones Unidas a tomar en consideración y dar apoyo a las mujeres que construyen paz en medio de la violencia, a garantizar la presencia significativa de mujeres en todos los espacios de decisión, incluidos los procesos de paz y a proteger a las mujeres y las niñas de los impactos específicos que sufren en los conflictos armados.

La agenda sobre Mujeres, Paz y Seguridad se ha desarrollado desde el año 2000 con la aprobación de siete resoluciones adicionales del Consejo de Seguridad de la ONU que fortalecen y complementan la resolución 1325, pero contando con escasos recursos.

Como otras importantes resoluciones, la 1325 puede chocar con la fragmentación legal y la escasa voluntad política de los Estados, por eso la WILPF sigue activa con secciones en 37 países, manteniendo un enfoque integrado que incluye paz, seguridad, desarme, justicia, igualdad hombre y mujer, desarrollo y derechos humanos en el sistema internacional, y verificando su distancia de la experiencia real de los que se supone que deben servir.

En otras palabras, se vinculan los temas críticos de la seguridad y desarme, con la economía política, el medio ambiente, los derechos a la alimentación, la vivienda, el agua, el bienestar social a nivel local.

 

Feminista, pacifista, internacionalista

El proyecto de la WILPF www.peacewomen.org provee en muchos idiomas información online que pueda ser útil en el trabajo de las organizaciones de mujeres.

La sección española de WILPF se ha creado en 2011 en Madrid, con enfoque feminista, pacifista, internacionalista. Su presidenta es Carmen Magallón, su vicepresidenta Manuela Mesa.

Desde el año 2007 España cuenta con un Plan de Acción del Gobierno de España para la aplicación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2000) y de un Plan para su aplicación en las políticas de la Cooperación.

En 2014 el Instituto Catalán Internacional por la Paz, asignó a la WILPF el premio "Peace in progress"

Mas información:
WILPF