Sobre compromisos electorales: LGTBI

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Opinión - Opinión: Identidades de Género

 

Carme Porta Abad

 

OPINIÓN

El 22 de septiembre de este año el movimiento LGTBI de Catalunya citó las diferentes candidaturas ante el monumento de memoria al col ectivo que hay en el Parque de la Ciutadella.

El triángulo invertido rodeado por una franja rosa -que conmemora desde el año 2011 las personas que han sufrido lgtbfòbia- era el lugar simbólico y el testimonio del compromiso electoral para desarrollar la Ley para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia. Una ley que hace cerca de un año fue aprobada, una ley aprobada después de años de debate, de años de demanda por parte del colectivo, de años de dormir en un cajón, ya realizada, ya con un importante proceso de participación abierto y en todo el país. Una ley que costó aprobar y que cuesta desplegar.

El triángulo que recuerda todas aquellas personas que sufrieron, incluso murieron, por agresiones lgtfbifobes era el lugar de reunión para obtener un compromiso, un acuerdo que demandaba la Plataforma de Entidades LGTBI de Catalunya. Algunas candidaturas -como el Partido Popular- que habían votado en contra no fueron convocadas. Otras -Ciudadanos- que fueron convocadas y que habían expresado, con su voto favorable a la ley, su compromiso ni siquiera aparecieron. Estuvieron presentes en el acto y firmaron el compromiso: la Candidatura d'Unitat Popular, Junts pel Sí, Catalunya Sí Que Es Pot y el Partit dels Socialistes de Catalunya.

Las cuatro candidaturas firmaron el manifiesto que reclamaba la implementación de la Ley y su desarrollo reglamentario, así como medidas urgentes para evitar discriminaciones y agresiones, prevenir el VIH, medidas para promover el respeto y erradicar la lgtbifòbia y desarrollar de forma completa todas las garantías de los derechos que la ley contiene y prevé. Una firma por candidatura, un compromiso completo para el 27 de septiembre. Donde queda hoy este compromiso? Las imputaciones judiciales y los desacuerdos políticos hacen olvidar el compromiso? Los nombres propios hacen olvidar los comunes?

La construcción social de un estado sólo es posible desde el cumplimiento de acuerdos y consensos. Los porcentajes y los votos de poco valen si los compromisos pasan a un segundo plano. Quizás a mucha gente esto le puede parecer mear fuera de tiesto, pero a pesar del revuelo y los gritos, hay que seguir escuchando las palabras de aquellas personas que nos abrimos camino a pesar de todo. Las que lucharon, aquellas por las que hemos votado porque no estaban. Aquellas que supieron construir dignidad y respeto antes que nosotros... y por el futuro, por nuestros hijos. Argumentos, también muy oidos, que nos recuerdan que por encima de los nombres estamos las personas y los compromisos sociales a los que se llega.

El proceso no es nada sin desarrollar lo que nos dota de derechos. Y las mujeres feministas y el colectivo LGTBI no queremos ser herramientas electorales, queremos ser visibles y tener los derechos que nos corresponden y por los que luchamos.

El triángulo rosa invertido era la marca de los prisioneros gays y trans en los campos de exterminio. El triángulo negro era el utilizado para marcar feministas y lesbianas. El monumento en forma de triángulo fue el lugar donde se firmó el acuerdo, el 22 de septiembre, para defender los derechos del colectivo; ahora, sin atender a otras razones, hay que empezar a decirlo y reclamarlo.