Temporada de setas

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Opinión - Opinión: Identidades de Género

 

Miriam Aleman

foto gapwork.cat

OPINIÓN

Comenzamos un nuevo curso y, como siempre, el cansancio y las prisas para cerrar el mes de julio, han pospuesto reflexiones que a menudo necesitan de unas buenas vacaciones para madurar.

En laAssociación Candela llevamos un tiempo trabajando la diversidad sexual y de género con diferentes públicos, y en especial con la gente joven.

Y vamos constatando un hecho que sentimos la responsabilidad de compartir, algo que no es nuevo, pero vale la pena detenerse un momento: Hay mucha homo-lesbo-transfobia en las escuelas e institutos.

Y cuando decimos mucha, podemos ir a los datos y ver, por ejemplo, que la diversidad sexual y de género sigue siendo la primera causa de acoso escolar (aunque haríamos bien en reformular y decir que la CAUSA es la homofobia) , que, según el Informe de la FELGTB sobre homofobia en las escuelas, el 43% de los jóvenes que sufren acoso escolar LGTBIfòbic se plantea el suicidio y de éstos el 17% llega a atentar contra su vida.

Pero si, además, ponemos nombres y caras en estos datos, nos encontramos en un Marc, que no se siente merecedor de ser amado porque no se ama a sí mismo; a una Laura, que cree que no es importante decirle a la madre que cada día desayuna sola a la hora del patio y que nadie quiere ir a los vestuarios con ella por que lo encuentra normal; a un David que con sólo 14 años ha pensado más en el suicidio que en salir con los amigos. Y podemos hacer esta lista muy larga y poner muchas historias de vida para humanizar estos datos y saber que nos encontramos ante una realidad que no puede ser ignorada.

Nos sentimos responsables de decir en voz alta que sí, que hay homo-lesbo-transfobia en las escuelas, que genera mucho sufrimiento ante la mirada -muchas veces impotente, otras inconsciente y, alguna vez, tristemente cómplice- de las personas adultas.

Y estas personas adultas nos escandalizamos cuando encontramos de cara a esta realidad, en una sociedad que supuestamente es líder en los derechos de las personas LGTB. Nos preguntamos si es que la homofobia está aumentando con las nuevas generaciones, para que la nuestra, en teoría, es suficientemente tolerante. Y las respuestas no son sencillas ni únicas, pero hoy queremos destacar que nuestra juventud es fruto y reflejo del mundo adulto, que los y las jóvenes aún no han construido el "políticamente correcto" y por tanto, actúan como piensan, y el que piensan depende en gran medida de lo que pensamos nosotros. Podemos, y de hecho debemos, actuar en las escuelas, pero esto no tendrá un efecto suficiente si no creemos en el mensaje que damos, si como educadores y educadoras, como referentes para los jóvenes, no trabajamos nuestras creencias, nuestros prejuicios, en definitiva nuestros miedos a lo diferente, a lo que se sale de la norma. Mientras no acogemos la diferencia como el motor de cambio que es, mientras seguimos pensando que hay algo a tolerar, mientras no vivimos la diversidad como un valor positivo y necesario para una sociedad viva, rica y afortunada, seguiremos transmiten a las nuevas generaciones que lo diferente debe ser castigado y corregido.

Sin embargo, las grietas han existido siempre y las resistencias también. Sería mentira decir que no hay también un discurso positivo, una cierta apertura a la diversidad sexual y de género, una mayor visibilidad, que las luchas llevadas a cabo por los diferentes movimientos y colectivos por fin están calando en la sociedad, y que esto tiene efectos prácticos en las vidas de los y nuestras jóvenes, que sienten una autoestima colectiva suficiente como para vivir sus sexualidades e identidades de un modo más libre para, poco a poco, ir encontrando su espacio para ser y querer.

Tenemos que trabajar el día a día, las pequeñas cosas, las actitudes, ponernos en revisión, dejar los miedos y empezar a hacer, porque a pesar de a veces sentimos que son setas, que nuestro trabajo está aislada, pese a veces sentimos la nuestra torpeza, cada aportación es aire fresco que marca un camino y cambia la mirada. Aprovechamos la temporada de setas.

 

 

 

Ass. Candela