Maritza Figueroa: de mujer invisible a emprendedora

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Empoderamiento y Liderazgo - Movimientos Sociales

 

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Para el final de Campaña de Ayuda en Acción: Mujeres y hombres nos movemos por la igualdad, Iuren Aldecoa y Carolina Silva han estado en Ecuador, y han podido conectar con mujeres emprendedoras como las de MAPEL.

Maritza Figueroa es una de ellas, y vale la pena visibilizar su historia.  Ayuda en Acción cree en la igualdad de género como medio indispensable para mejorar los resultados en la lucha contra la pobreza, y por esta razón quieren destacar  la historia de una de las mujeres emprendedoras de MAPEL.

Cuando quedó viuda, Figueroa, que hoy cuenta 43 años, no tenía trabajo ni estabilidad económica. Ella y su familia apenas podían permitirse una comida al día. Tras recibir formación, rehacer su vida y volverse a casar, es pastelera de la Comuna de Cadeate, en la provincia de Santa Elena, Ecuador.

 

Una emprendedora que da trabajo a diez personas

La vida de Maritza Figueroa dio un giro completo desde que recibió apoyo del Centro de Promoción Rural de Ecuador (CPR), socio local de Ayuda en Acción en la provincia, y se convirtió en una de las mujeres de la Asociación de Emprendedoras de MAPEL. “Cuando me llamaron para hacerme la entrega del horno, la amasadora y la vitrina, créame que yo lloraba. La institución se preocupó de formarnos en cómo teníamos que trabajar, atender al cliente, controlar nuestras ganancias y pérdidas, en esos talleres aprendimos muchas cosas”. Con su negocio no sólo ha podido sacar adelante a su familia, sino que ha podido conseguir autonomía económica y reconocimiento social en un contexto donde el machismo está generalizado. “Mis compañeras dicen que ya no soy la Maritza que yo era antes, que yo soy otra Maritza”.

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Antes de formar parte de la asociación de mujeres MAPEL, Figueroa trabajaba el pan manualmente y vendía en Salinas, en la playa de Santa Rosa: “quemaba la leña en el horno de barro y hacía el pan… a las 10 de la noche dejaba todo listo y a las 4 de la mañana yo ya salía a vender. Para mí fue muy duro, yo misma elaboraba y vendía pero así me fui superando”. Al aparecer CPR y Ayuda en Acción su vida cambió, “ahora doy fuente de trabajo a personas que no tienen, me siento contenta porque estoy ayudando, tengo mi pequeña empresa y estoy dando esa facilidad a las personas sin trabajo, somos 10 personas”.

Además, es un excelente ejemplo de cómo la autonomía económica de la mujer puede cambiar la actitud machista de los hombres. No hay más que escuchar a su esposo, quien le ayuda a llevar la pastelería… “el negocio dice: propietaria, Maritza Figueroa”. Inseparables, juntos trabajan los pasteles y panes, y juntos hacen el reparto: “primero no comíamos porque no teníamos plata, a raíz que fue pasando el tiempo y se fue haciendo el negocio, ya no comíamos porque no teníamos tiempo para comer”. Sin embargo, les sobraban ganas e ilusión. “Él antes trabajaba como operario en un laboratorio de larvas de camarón y ese sueldo no le alcanzaba para mantenernos… como él veía que yo trabajaba y tenía mi propio dinero, yo ya no le pedía, así mismo comencé; este es mi dinero porque me lo he ganado… entonces le decía a mis hijos, vamos a pasear, a comer en otro lugar, porque cuando no teníamos sufríamos mucho”.

Una de las grandes satisfacciones de Maritza Figueroa es poder defender y hacer valer el derecho a la educación de sus hijos, ya que ella no tuvo esa oportunidad: “Una mujer emprendedora es la que lucha por salir adelante, la que saca a su familia adelante e intenta darle a sus hijos lo mejor. Ser mujer y empresaria ha sido difícil, de no tener nada, ahora tengo como para defenderme. En caso de que a mí o alguien de mi familia le pasara algo, estoy ahí para ayudar. Me siento una mujer que sí, sí pude, y puedo seguir luchando todavía”.

La Asociación de Mujeres Emprendedoras de MAPEL es un proyecto de Ayuda en Acción que lucha contra la falta de autonomía económica favoreciendo el empoderamiento de casi doscientas mujeres de la Península de Santa Elena, en Ecuador, posibilitando los recursos y la formación necesarios para asegurar el buen funcionamiento y la sostenibilidad de sus proyectos profesionales. El emprendimiento económico permite a las mujeres tener mayor reconocimiento social, familiar y político, mejorar sus condiciones de vida y las de su comunidad, y facilita la igualdad de oportunidades.

En los países donde la organización está presente, la violación de los derechos de las mujeres forma parte de la vida cotidiana de todas ellas. No tienen acceso y control de los recursos, servicios y oportunidades en condiciones de igualdad, sufren peores condiciones de trabajo, discriminación y violencia… Además, el 70% de las personas que viven en pobreza en el mundo son mujeres, lo que ha dado lugar a conceptos como la “feminización de la pobreza” o a afirmaciones como “la pobreza tiene rostro de mujer”.

Ayuda en Acción quiere acabar con la feminización de la pobreza y conseguir la igualdad entre hombres y mujeres. Para estar en igualdad de condiciones, es fundamental visibilizar los obstáculos sociales, económicos y culturales a los que millones de mujeres se enfrentan diariamente… precisamente, uno de los objetivos del programa de Ayuda en Acción “Dones i homes ens movem per la igualtat”, que cuenta con el apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo.