México: Rumbo al 8 de marzo. Entrevista a Teresita de Barbieri

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Empoderamiento y Liderazgo - Investigación

Ante logros parciales, es hora de “reinventar” el feminismo

De Barbieri llama a conciliar maternidad y derecho al trabajo 

A 40 años de que el movimiento feminista en México logró reivindicar y garantizar en leyes y políticas públicas algunos derechos de las mujeres, es momento de “reinventar” las propuestas por la equidad de género y redefinir, por ejemplo, el cuidado de las y los hijos como una responsabilidad familiar y del Estado, y la conciliación entre la maternidad y el mundo del trabajo.  

La académica Teresita de Barbieri –una de las principales teóricas en México y América Latina del movimiento feminista– advierte que las mexicanas no pueden echar las campanas al vuelo, toda vez que “lo que hoy vemos como soluciones (en educación, salud y condiciones laborales) no son de ninguna manera definitivas, son paliativos para ir mejorando, pero ponen de manifiesto todas las contradicciones en las cuales nos encontramos las mujeres en la vida real”. 

La investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM conversa con Cimacnoticias en su casa en Coyoacán sobre los logros y pendientes del movimiento por los derechos femeninos, de cara al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.  

Autocrítica, De Barbieri subraya que las demandas feministas no se pueden estancar. “Cada conquista nueva muestra que hay otros pasos que dar”, resalta. Sobre la conmemoración del 8 de marzo, lamenta que “al parecer” la efeméride ha perdido “el sentido político que le dio origen”. 

“Mujeres y hombres no somos iguales ante la ley”

 –¿Qué sentido tiene contar con un día de las mujeres?– se le pregunta a la maestra en Sociología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en Santiago de Chile. 

–¿Qué sentido tiene? Creo que de tener en cuenta que no hay igualdad entre todos los seres humanos como proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y las constituciones de los países; es decir no somos iguales varones y mujeres ante la ley. 

“Hay una cantidad de instituciones, de espacios, donde ésta desigualdad se manifiesta, donde además cobra características de violencia e inequidad para las mujeres, en todas las categorías: para las niñas, las adolescentes, las jóvenes, las maduras, las viejas, en todas. 

“Las mujeres tenemos que estar siempre a la defensiva porque sabemos que en infinidad de espacios nos van a frenar, las mujeres no tenemos –como dicen los textos legales– la misma capacidad de (ejercer) los mismos derechos a la libertad y a la misma dignidad humana. Esos son los conceptos fundamentales, ser igualmente dignas e igualmente libres”. 

Cabe recordar que no hay un acuerdo histórico sobre el origen del 8 de marzo. Se ha difundido que la efeméride fue instaurada por las mujeres socialistas de Europa, principalmente en Alemania, tales como Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, quienes, en pleno auge industrial, reivindicaron los derechos de las trabajadoras. 

En México, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, el 8 de marzo consolidó la organización de las mujeres e impulsó demandas comunes como el voto femenino. En 1935 las militantes del Partido Nacional Revolucionario –hoy PRI– y del Partido Comunista Mexicano hicieron frente común por las demandas femeninas. 

A sus 74 años de edad, Teresita de Barbieri, originaria de Montevideo, Uruguay, reflexiona sobre la relevancia del movimiento feminista en México durante la década de los 70 y la vigencia de conmemorar el 8 de marzo. 

“Es una conmemoración importante para las mujeres, para las distintas organizaciones de mujeres; tal vez es un día muy utilizado por algunos sectores. Hasta ahora no parece ser utilizado por el comercio, como pasa con el Día de las Madres. En algunos centros de trabajo se celebra a las mujeres, se reconoce su capacidad de trabajo y la doble jornada, y ha servido para eso. 

“Para el movimiento feminista (el 8 de marzo ha servido) para mostrar todo lo que hay detrás, todo lo que no está hecho y todas las cosas por las que hay que seguir trabajando.” 

Los retos

 Desde finales de los años 60, De Barbieri comenzó a investigar el movimiento feminista latinoamericano, la salud reproductiva, el laicismo, la población y el desarrollo, y como especialista en género ha ocupado cargos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), entre otros organismos. 

Amante por igual de las artesanías latinoamericanas que de las pinturas vanguardistas, la autora de “El trabajo doméstico entre obreras y esposas de obreros” relata que durante su estancia en Chile se identificó con la lucha de Salvador Allende contra las dictaduras militares. 

Años más tarde llegó a México, donde actualmente radica y se convirtió en un ícono el movimiento por la defensa de los derechos de las mujeres. 

–¿Desde su experiencia cuáles son los aportes del feminismo a la democracia? 

–Todo movimiento de mujeres es democrático en esencia porque reivindica la condición humana y ciudadana de un sector de la población. El feminismo le ha dado a las mujeres la condición de ciudadanas, la capacidad y el derecho a incidir en la sociedad, no sólo a elegir representantes, también a exigir y plantear sus exigencias a estos gobernantes. 

–¿El balance de estos 40 años de feminismo en México es positivo? 

–Claro, no lo podemos negar, ha logrado cosas, ha logrado enderezar ciertas políticas públicas, ha logrado interesar a diversas autoridades para que tomen ciertas medidas y para que apoyen demandas, y creo que a esta altura las organizaciones de mujeres y las instituciones sociales tienen un problema grave que es que no tienen diagnósticos actualizados de la condición de las mujeres. 

“Es necesario saber cómo están y no basar exclusivamente las políticas públicas en lo que la gente demanda, está bien lo que la gente demanda, pero por qué, en qué condiciones, y a quién se debe satisfacer en primer lugar. Creo que eso es algo que el movimiento feminista no ha logrado a pesar de que los estudios de género se han expandido por muchos lugares.” 

Para la también autora de “Sobre la categoría de género: una introducción teórico-metodológica”, el feminismo logró elevar los niveles de educación, despenalizar la interrupción del embarazo en el Distrito Federal, desenmascarar la violencia de género y los asesinatos impunes de mujeres, y poner de relieve la necesidad de ampliar los servicios de salud sexual y reproductiva. 

Teresita de Barbieri señala que en el mundo, a partir del año 2000, temas como la crisis financiera o el narcotráfico provocaron que en los gobiernos bajara la preocupación por el tema de género, en el entendido de que los países supuestamente “son más democráticos y desarrollados, y por tanto más equitativos”. Por ello, la especialista enfatiza que los retos para el movimiento feminista son inmensos. 

A la par de la conmemoración por el 8 de marzo, un grupo de colegas de la UNAM rendirán ese mismo día un homenaje a la socióloga, por ser una de las principales investigadoras en abrir brecha a favor de los derechos de las mujeres.